¿Cómo acompañamos en Mondo un duelo perinatal?

¿Qué es la muerte perinatal?

Es esa idea que ninguna embarazada quiere que anide en su mente.

Es esa posibilidad que todas las madres tememos, aunque no hablemos abiertamente de ella.

Es ese final de la vida, poco antes (o poco después) de que haya vida.

Si necesitas el término explicado en su acepción más técnica, la muerte perinatal sería la muerte de un o una bebé durante las últimas semanas del embarazo o poco después del nacimiento.

En realidad, el término muerte perinatal puede utilizarse con diferentes criterios médicos según el organismo o contexto. En esta entrada utilizaremos el término en un sentido amplio para hablar de las pérdidas que ocurren durante el embarazo, alrededor del nacimiento o en los primeros días de vida.

Porque podríamos adentrarnos en la diferente terminología y hablar de que la muerte neonatal precoz y tardía abarca entre el primer día y el vigesimoséptimo día de vida, o de la muerte fetal, o cuántas semanas se supone que engloba realmente el término de muerte perinatal.

O del aborto espontáneo.

Pero no lo vamos a hacer, porque esta entrada no va de tecnicismos.

Va de cómo una psicóloga perinatal te puede ayudar a transitar este duelo, que se considera un duelo que puede resultar especialmente complejo por las circunstancias que lo rodean; no solo por el tipo de duelo que representa, sino por el tabú que lo rodea y la falta de visibilidad y apoyo social con los que nos encontramos, habitualmente.

¿Cómo puede ayudar una psicóloga perinatal?

Las formas de llevar este tipo de duelo van a depender de muchos factores: desde socioeconómicos (no es lo mismo tener la nevera llena y derecho a la baja por maternidad, que no tenerlo), pasando por la propia historia personal de la madre y cómo se encuentre ésta a nivel físico y mental.

También dependerá enormemente del momento de la muerte, puesto que según cómo se desarrollen los acontecimientos, se podría hacer una caja de recuerdos, una sesión de fotos de despedida (como realizan por ejemplo desde la asociación sin ánimo de lucro dits petits en algunos centros hospitalarios de Catalunya), o no.

Sea como sea, siempre, SIEMPRE, hemos de darle un espacio a este/a bebé.

En consulta y con ayuda de la psicóloga perinatal la familia podrá hablar libremente de él o de ella, decidir cómo quiere recordarle, si tenía nombre o no, si se lo quiere poner… En caso de tener hermanos o hermanas mayores, la psicóloga perinatal puede acompañar a la pareja o a la madre (en caso de ser madre soltera) para ofrecer las mejores formas para dar la noticia, quizá a proponiendo un ritual familiar, pidiéndoles que hagan un dibujo o, si escriben, que le redacten una pequeña carta.

En algunos casos, por ejemplo si en una ecografía aparece el bebé sin latido y nos avisan que hay que inducir el parto, habrá un poquito de margen para asimilar esta separación con algo más de tiempo. No significa esto que el duelo vaya a ser más liviano, porque no lo será. Pero podremos empezar a trabajar antes sobre las emociones que provoca y prepararnos para el momento del parto y a las sensaciones físicas que surgirán.

Cosas que la psicóloga perinatal NO hará

Podríamos hablar de bastantes cosas que la psicóloga de Mondo NO hará, o NO te dirá, pero queremos que te quedes con estas ideas centrales:

Nadie te va a decir cómo has de vivir tu duelo.

Puede que necesites hacer fotos; pero puede que no.

Puede que te vaya bien tener compañía; pero quizá prefieras la soledad.

Puede que te resulte un alivio volver al trabajo; pero es posible que la mera idea te angustie.

No se trata de olvidar para superar el duelo, sino de encontrar una manera de integrar esa pérdida en tu propia historia.

La culpa: maldita compañera

La culpa puede aparecer en muchos momentos de la vida de la mujer, pero cuando lo hace en esta situación es especialmente compleja.

Es muy probable que, tanto si se trata de una interrupción del embarazo por motivos médicos, como si se trata de un embarazo ectópico, molar o anembrionado, o estamos ante un aborto espontáneo, la culpa aparezca para dificultar todo el proceso.

¿Qué he hecho para provocar esta situación? ¿Será un defecto genético que yo le he traspasado? …son preguntas que sin duda aparecerán antes o después en la mente de la madre.

La psicóloga perinatal, conociendo los intrincados caminos del duelo y de la aceptación, ayudará a explorar de dónde viene esa culpa y a poner en contexto aquello que la está sosteniendo, diferenciando lo que estaba bajo su control de aquello que no lo estaba.

¿Se puede salvar la relación de pareja después de una muerte perinatal?

La respuesta corat es sí. Se puede.

La larga es que depende.

Tendréis que pasar, como pareja, por un cúmulo de emociones que os sobrepasarán. El sostener momentos tan intensos puede suponer un reto que muchas parejas no logren sobrellevar.

Pero ese duelo está ahí y habrá que ajustarse a la nueva situación, que nada tiene que ver con el momento soñado de regresar a casa con un bebé en brazos.

La toma de conciencia de esta evidencia puede ser complicada si, además, añadimos las actitudes y comentarios bienintencionados de las personas que rodean a la pareja. Pueden ir desde el clásico «sois jóvenes, ya tendréis otro», hasta el no menos habitual «mejor ahora que más adelante».

Además, tenemos que contar que esa pareja no solamente ha perdido al o a la bebé. También al hijo o hija que esperaban conocer, abrazar, criar… el parto que se había imaginado, la maternidad o la paternidad que empezaba a construirse, las fiestas, los cumpleaños… es decir, se pierde la familia que ya se había empezado a imaginar.

En realidad, lo que se pierde es un futuro concreto, la imagen que se había creado de un futuro en familia.

Ello explica por qué el duelo puede aparecer meses o incluso años después y, además, en momentos aparentemente inesperados.

¿Y qué pasa con el papá?

En los casos de muerte perinatal, si la pareja está compuesta por la madre y el padre, él suele ser el gran olvidado.

Por las estructuras culturales que sostienen nuestra idea de familia y, sobre todo, los roles que se asignan socialmente a la madre y al padre, es habitual que se le presuponga a él una fortaleza y una desconexión de sus propias emociones que pueden dificultar enormemente todo el proceso.

Es importante que la pareja evite comparar quién está sufriendo más.

El duelo del padre puede ocurrir que mientras la madre está atravesando físicamente el parto, los procedimientos médicos y la recuperación. El padre o la pareja sentirá que tiene que «ser fuerte», cuidar de ella y sostener al resto de la familia. Esto puede hacer que su propio duelo quede relegado a un segundo plano.

Que lo viva de otra manera no significa que le duela menos. Puede necesitar hablar, llorar, recordar al bebé o, por el contrario, necesitar mantenerse ocupado y hacer cosas prácticas. No existe una única manera correcta de estar de duelo.

La psicóloga perinatal también puede ofrecerle un espacio propio, porque él también ha perdido a su hijo o hija.

El (normal) miedo a otro embarazo

Es normal que, cuando pasamos por una experiencia difícil, la mera sospecha de tener que volver a pasar por la misma experiencia por segunda vez nos llene de miedo y ansiedad anticipatoria.

Con ayuda de la psicóloga perinatal, vas a encontrar un espacio en el que hablar de ese miedo sin tener que esconderlo ni sentir que estás siendo desagradecida por no vivir el nuevo embarazo únicamente con ilusión.

Después de una pérdida, un nuevo embarazo puede estar lleno de emociones contradictorias: podemos desear muchísimo que todo vaya bien y, al mismo tiempo, tener miedo de volver a perder al bebé. Podemos sentir ilusión después de una ecografía y, unas horas más tarde, volver a pensar que algo puede salir mal.

También puede aparecer una necesidad constante de comprobar que todo sigue bien, miedo ante cualquier cambio físico, dificultad para vincularnos con el bebé o incluso temor a preparar su llegada.

La psicóloga perinatal puede ayudarnos a diferenciar el miedo de la realidad, trabajar la ansiedad anticipatoria y desarrollar recursos para afrontar la incertidumbre propia de un embarazo después de una pérdida.

Obviamente no podrá (ni querrá) convencernos de que «esta vez todo irá bien», puesto que esto nadie puede garantizárnoslo.

Pero sí podemos acabar interiorizando que, aunque el miedo a que vuelva a ocurrir esté ahí, podemos atravesar el embarazo sin que el miedo decida por nosotras.

Hay algo más que conviene recordar: un nuevo embarazo no sustituye al bebé que hemos perdido. Podemos querer profundamente a este nuevo bebé y seguir echando de menos al anterior. Una experiencia no va a borrar la otra de un plumazo.


En definitiva, la vida puede volver a hacerse habitable después de una pérdida perinatal, aunque nunca vuelva a ser exactamente la misma.

No se va a poder olvidar, ni pasar página. Tampoco estar bien en un plazo de tiempo de terminado.

Se trata de encontrar, poco a poco, la forma de seguir viviendo con esa ausencia.

Si tienes dudas y quieres asegurarte de que el proceso que estás siguiendo entra dentro de los cauces de lo esperable, no dudes en ponerte en contacto con Mondo.

Si tienes claro que necesitas ayuda para transitar esta etapa de tu vida, estamos aquí también, para escucharte y para ayudarte.

✍️ Escrito por una persona de carne, hueso y cafés.
Revisado por una psicóloga de Mondo Psicología.

Nota: Con el término madre nos referimos a toda persona gestante, independientemente del género de la misma.